Bioenergía, conocida también como Chi, Prana, bioplasma, campo energético etc.,
es la energía de vida, del universo, es la base sin la cual la vida no
existiría. La palabra proviene del griego bios
(vida) y enérgeia (acción), lo que en
conjunto significa la energía de la vida, bioenergía. Todo ser vivo se alimenta
de esta energía, ya que es la condición y la única posibilidad para nuestra
existencia y funcionamiento. Si circula libremente por el organismo, mantiene
el equilibrio del cuerpo y por lo tanto la salud. Si sobra o falta, el
equilibrio en el cuerpo se rompe, lo que puede generar diversas enfermedades.
Si tenemos carencia de esta energía, nos sentimos mal, si la perdida es
importante, enfermamos. Las terapias de bioenergía
ayudan a volver a equilibrar esta energía para que así el cuerpo pueda seguir
curándose a sí mismo.
La curación con la bioenergía se desarrolla situando las
manos en las zonas afectadas. Es probablemente uno de los métodos más antiguos
para poder curar y fue empleado en todo el mundo por diferentes culturas. Hace
más de 5000 años en India le pusieron de nombre prana a esta energía. Los maestros chinos de Qui gong la conocen
como Chi y la emplean desde hace
centenares de años para equilibrar y estimular los campos energéticos. En las
escrituras místicas hebreas de La
Cabala describen a esta energía como la luz astral. También
los cristianos, durante toda su historia, la han representado como una aureola
(nimbo) alrededor de las cabezas de los santos y ángeles. El padre de la
medicina, Hipócrates, describió la bienergía como “ la fuerza que corre a
través de las manos de mucha gente”. En la actualidad, incluso los científicos
confirman la existencia de una capa electromagnética que envuelve e imbuye a
cada cuerpo vivo.
El cuerpo
está hecho de energía y de la materia, entre la cual se encuentra la sangre,
que es materia y energía al mismo tiempo. Gracias a las propiedades
paramagnéticas del oxígeno en la sangre, ésta funciona como el transformador de
la energía terrenal y cósmica. El oxígeno, como transportador del grado
superior de las energías y parámetros del campo magnético terrenal, provoca
transformación energética dentro de la célula. Estos procesos están
científicamente demostrados, así como el método de la bioterapia que fue
comprobado en diversas instituciones científicas.